10 Oct, 2018

Entorno y salud. La biología de lo invisible

por imohe en Notas de Autor

Nuestros organismos utilizan las frecuencias vibratorias del magnetismo terrestre como pulso de sincronía biológica o frecuencia de resonancia referente para la realización de los diferentes funciones y actividades biológicas. Esto nos da entender que el efecto combinado de las radiaciones cósmicas interaccionando entre sí, establecen el campo de radiaciones naturales de nuestro espacio vital.

Esto que se produce en nuestro organismo a través de procesos que se determinan como mecánicos, es en realidad fruto del proceso biológico de la vida. Pero este proceso puede quedar alterado cuando se ve sometido o expuesto a estrés debido a interferencias medioambientales permanentes, concretamente dentro de los espacios habitados.

La biología de la construcción

En 1980 el doctor en Biología Anton Schneider junto a un grupo de compañeros biólogos completaron los 25 principios de la biología de la construcción, que actualmente constituyen una base aceptada para la consultoría, planificación y ejecución de una construcción saludable, tanto en la vivienda como para el lugar de trabajo, y para ello se evalúan los contaminantes del aire y del clima interior, hongos, bacterias, alérgenos, campos de ondas electromagnéticas y radiaciones físicas procedentes del subsuelo. A partir de ello se elaboró “la norma técnica de medición en baubiologie” con los valores indicativos para la zona de descanso.” BAUBIOLOGIE MAES / Institut für Baubiologie + Ökologie IBN SMB2015 (1)

Regulación europea

Por otro lado, la Resolución Parlamento Europeo 4/9/08, tras la Revisión del Plan de Acción Europeo sobre Medio Ambiente y Salud 2004-2010, considera la necesidad de realizar acciones para minimizar el impacto de las enfermedades ambientales y centrarse en nuevos retos sanitarios y abordar los factores medioambientales que determinan la salud humana en la calidad del aire exterior e interior, en la exposición a ondas electromagnéticas, a sustancias químicas peligrosas con efectos carcinogénicos, mutagénicos, tóxicos para la reproducción y disruptores endocrinos.

En lo que respecta la exposición a ondas electromagnéticas, las radiaciones de baja frecuencia (ELF) han sido recientemente clasificada como posible cancerígeno –Grupo 2B- por la Agencia Interna de Investigación del Cáncer (IARC) basados en estudios realizados en casos de leucemia (2).

La exposición a campos magnéticos de corriente alterna y campos electromagnéticos en el hogar está influenciada por las diferentes características de las viviendas y del uso que se da en la mismas de los sistemas tecnológicos e instalación eléctrica entre otras.

Hipersensibilidad electromágnetica: un nuevo padecimiento

Dentro de la a comunidad científica empieza a existir un cierto consenso de que cada vez es mayor el número de personas que afirman ser hipersensibles a los campos electromagnéticos (3)

Aquellos que no se ven, no se tocan, no se huelen, pero se sienten o se perciben en forma de síntomas que incluyen dolores, cefaleas, depresión, letargo, fatiga, somnolencia, retraso cognitivo, pérdida de memoria, insomnio, irritabilidad… Y que los síntomas de mejoras aparecen cuando las personas se alejan de este tipo de radiaciones electromagnéticas y han podido seguir pautas de reducción de exposición a la contaminación y para reforzar su organismo. (4)

Efectos

En contraste con lo que declara la Comisión Internacional sobre la Protección frente a Radiaciones no ionizantes (conocida por sus siglas en inglés ICNIRP), los informes Bioinitiative de 2007 y el actualizado en 2012 (5) basan la evaluación de los efectos sobre la salud de la radiación de procedentes de radiofrecuencia en el rango de WiFi y de telecomunicaciones móviles y sobre los efectos no térmicos que éstas producen. Es decir, demuestran en sus informes que sí que existen daños a largo plazo debidos a exposiciones permanentes a pequeñas dosis. (6)

¿Qué dice la OMS?

“Ya sea a sabiendas o no, el personal de la Organización Mundial de la Salud (OMS) parece protegerse de los altos niveles de radiación de radiofrecuencia involuntarios al menos en las áreas medidas dentro del edificio de Ginebra” (7). Concluye así el oncólogo Lennart Hardell en su artículo, cuyo título ha sido así traducido al español: “Organización Mundial de la Salud, radiación de radiofrecuencias y salud. Una nuez dura de partir”. (8)

¿Qué podemos hacer?

En la práctica constatamos que cuando nos alejamos de la influencia de los campos electromágneticos generados por la tecnología y la calidad del aire mejora, nuestros niveles de energía, nuestra capacidad cognitiva y vital aumenta. Reconsideremos lo aquí expuesto y apliquemos el principio de precaución es nuestras viviendas.

Adentrémonos en un bosque de árboles, sumerjámonos en el mar, rodeémonos de la Naturaleza. He aquí el lujo del siglo XXI.

Alicia Tornos. Unidad de Armonización Geobiológica, imohe.

 

 

Referencias:

(1) https://www.baubiologie.de/site/wp-content/uploads/SBMnorma_15_rev-2sil.pdf

(2) Ahijom A.Day N.Feichyting M.Roman E.Skinner J.et al (2000)Apooled analysis of magnticfields and childhood leukaemia. British Journal of Cancer 83:692-698 [PMCfree article][PubMed]

(3) EUROPA EM EMF Guideline 2016 for the prevention, diagnosis and treatment of EMF-related health problems and illnesses. Rev Environ Health 2016; 31(3): 363–397

(4) https://www.sessec.org/comites/electrosensibilidad/

(5)  http://www.bioinitiative.org/table-of-contents/

(6) http://www.bioinitiative.org/rf-color-charts/

(7) Artículo publicado en la revista internacional Journal of Oncology 2017 Aug:51(2):405-413.DOI:10.3892/ijo2017.4026. “World Heath Organization. radiofrecuencyradiationand health.a hard nut to crack (Review)

(8) http://www.avaate.org/IMG/pdf/icnirp_traducido_espanol_l_hardell-_oms_rf_salud.pdf